martes, 10 de julio de 2012

Un trago con sabor a Londres


Capítulo 2: "Renuncia"




[Nota: En algunos nombres aparece un nº [1] y [2] el significado de estos aparecen en el pie de página].


   Las cinco de la mañana llegó para el grupo de muchachos y ya era hora de retirarse a sus casas. Los guardias y fortalezas humanas echaban a los últimos ebrios de aquel antro. 


Ryutaro, es hora de irnos a casa. Ten tus bolsos y esperadnos, que iremos a cambiarnos de ropa ¿Vale? - Chinen le pasó las maletas al menor y se fue rápidamente a los baños.
Vale~.


   Comenzó a jugar con su vídeo juego, sentado en una de las sillas. En eso se le atravesó un muchacho de bolero rojo.


Hey.


   Morimoto no respondió ya que estaba demasiado concentrado en su juego.


Hey — Dijo por segunda vez, pero nuevamente fue ignorado. — ¡HEY! — Gritó fuertemente.
¿Ah? — Dijo algo molesto, pero también sorprendido.
 Hasta que al fin me escuchas — Dijo con una sonrisa de medio lado.


   El menor, vio al chico de pies a cabeza, le pareció extraño que un muchacho de parte de los rojos, le hablara.


Se me hace extraño ver a un niño como tú en un lugar como este, ¿Cómo te llamas?— Le sonrió ampliamente, dejando notar sus dientes perfectos.
No soy un niño — Dijo seco, frunciendo el ceño e ignorándolo, volviendo a su juego.
¿¡Eh!? ¿Qué es ese genio? — El muchacho lo despeinó y se sentó a su lado, confiadamente.
Nada. — Ryutaro, era  muy frío con las personas que no conocía.
Jajaja, vamos, no temas, no te voy a comer— Estiró su mano — Yo soy Ryosuke Yamada ¿Y tú?
 Mh... — Dejó la vista de su juego y se dignó a mirar al castaño que estaba frente a él. Era el de antes, por el que había preguntado. Justamente recordó que era simpático o por lo menos, eso dijo Arioka —M-Morimoto... — Asintió con su cabeza, aun algo desconfiado, saludándole y volviendo su vista al juego.
¿Morimoto a secas? 
Morimoto... Ryutaro — Algo resignado, completó.
Ah... ¿Y qué juegas? — Se acercó al juego y también bastante a su cara.


   Ryutaro sorprendido por la confianza que había tomado el chico, se alejó y tapó el juego.
¿Eh? — Yamada lo miró extrañado. — Ah~ Ya entiendo ¿Eres tímido?
N-no es eso, pero te acercaste mucho — Dijo apagando el juego. 
¿No pensaste que te iba a besar, verdad? — Rió tapándose la boca.
¡No! — Bufó molesto. — ¿Conoces el metro cuadrado?
Si trabajas en un antro, realmente no mucho.


   Ryutaro lo miró, de alguna forma el mayor tenía razón. Pero no se iba a dejar ganar con una excusa tan básica. 
No soy como las otras personas.
Lo noté, además; Te ves bastante joven ¿Cuántos años tienes?
¿Realmente importa? — Estaba esquivo, porque su madre desde bebé le dijo, que no conversara con extraños.


   Entre tanto llegó Arioka y se sentó al lado de Yamada.


Oh, Yama-chan ¿Ya conociste al amigo de Chinen-kun?
Lo que he podido — Sonrió — Es que realmente es difícil sacarle algo de información.
Ya veo — Daiki miró al menor — Ryutaro-kun, Yama-chan es de confianza, no tienes por qué ser tímido con él.
Ok~ 
¿Cómo te fue hoy, Yama-chan? Luego del apagón te perdí de vista — Comentó el mesero.
Ah sí, es que un viejo estaba dando bastante dinero y me quede cerca de él, gané bastante. ¡Al fin podré comprarme lo que tanto deseo!
¿En verdad? - Abrió sus ojos con alegría.
¡Sí! Remodelaré la cocina de mi casa, mamá estará feliz~
¿Cocina? - Preguntó extrañado Ryutaro, en un susurro pensando que no lo habían escuchado.
Oh, sí Ryu-chan. Lo que sucede es que Yama-chan, es un cocinero de cinco estrellas y estaba ahorrando dinero para poder tener una mejor cocina ¿No es maravilloso?
Ah, sí... — Dijo sin querer demostrar lo que pensaba realmente, de las personas que ganaban dinero de esta forma.
¿Y tú Dai-chan?— Consultó el de bolero rojo.
Hm... Nada importante... - Pensó unos instantes, pero solo lo que pasaba por su mente era "Inoo Kei".
No se propasaron esta noche contigo ¿Verdad? Ya sabes, si te pasa algo, no dudes en llamarme — Dijo defensivo, Ryosuke.
Jajaja, Yama-chan, no pasa nada~ Además, yo soy el que te debería cuidar ¿Nee?
Tú lo necesitas más que yo~


   Apareció Kota desde su oficina y saca un vino del bar, lo limpió un poco y se acercó a los muchachos.


Buenos días, muchachos ¿Arioka, podrías venir un momento? — Lo llamó, con el vino en sus manos.
Buenos días— Dijeron al unísono y Daiki se acercó algo extrañado a su jefe.
¿Qué sucede? — Consultó en tono respetuoso.
Sé que ya es hora de irte, pero ¿Podrías hacer este último favor?— Le entregó el vino.
¿A qué habitación debo dejarla?
La trece.
No hay problema.  


   Era costumbre que a veces el jefe le pidiera ese tipo de favores; que fuera a dejar vinos o cervezas a las habitaciones de atrás.
   ¿Qué eran las habitaciones de atrás? El antro, por ser de “buena categoría”; Tenía un pasadizo algo secreto para llegar a unas habitaciones, en donde los hombres de boleros azules hacían “su trabajo”. Arriba de estás habitaciones había un gimnasio, el cual era usado por todo el personal del antro que quisiera ir o personas exteriores, para no despertar sospechas. Aunque generalmente los de boleros rojos y azules eran los que frecuentaban el lugar por las tardes. 


   Daiki tomó rumbó a las habitaciones, llegando al final del antro y abriendo una puerta, qué muy bien se camuflaba con la pared, la cerró y comenzó a contar las habitaciones. El pasillo era circular, por lo que iba caminando por un semi-circulo, rodeando las habitaciones.
   Por un momento se sonrojó violentamente, porque al pasar, escuchó el orgasmo de un hombre, eso le hizo poner sus pelos de punta, apuñar sus manos y correr a la habitación ordenada.


Esta es…


   Recuperando la respiración, tocó la puerta tímidamente. Adentro de la habitación no se escuchaba nada y tuvo que volver a golpear ya que se estaban demorando. Cuando iba a dejar el vino en la puerta para irse, sintió que la puerta se abrió, solo unos centímetros. Algo tímido entró diciendo “Permiso”.


Voy a dejar esto por aquí~ — Tenía miedo de encontrarse con alguna escena no deseada para sus ojos, así que, rápidamente dejó el vino en una mesa.
   Al sentir que la puerta se cerró de golpe, volteó rápidamente para ver qué sucedía. Al notarlo ahí, de brazos cruzados y de pie, mirándole fijamente, pronunciando su nombre, fue algo demasiado para él.


Dai-chan… —Dijo en voz grave, nunca había sido así de serio y menos con él.
… — Estaba en shock, de su garganta no emanaba ningún sonido, de sus ojos estáticos ninguna respuesta más que sorpresa.


   Vio que el mayor, cerraba con seguro la puerta y de a poco se acercaba peligrosamente al menor. Daiki daba pasos en retroceso, tenía miedo.


Inoo-chan… — Tragó saliva al sentirse aprisionado  entre una pared y el mayor; que se acercaba peligrosamente. — Traje el pedido…
Así veo… Viniste. — Quedó frente al menor, seduciéndole con su mirada.
N-no comprendo… — Desvió su mirada, algo enojado.
El vino fue una excusa, lo que realmente quería es a ti— Susurró en su oído.
¡Ya basta! — Arioka, apartó al mayor con sus manos y se dispuso a correr a la entrada para escapar.


   Se sentía demasiado confuso con el mayor  frente a él, susurrándole de esa forma, diciéndole esas palabras tan falsas o con tan poco amor en el fondo, sabía que, la única respuesta para que él lo quisiera ver de nuevo, era el sexo.
   Inoo repentinamente y con algo de violencia lo tomó de sus muñecas y lo puso contra la pared, acorralándole ya sin escapatoria.


¡Suéltame! — Decía el menor, moviendo su cabeza de un lado para otro, evitando que el mayor lo besara, porque sabría que caería.
¿Para qué?... — Con su otra mano inmovilizó el rostro del chico y se le quedó mirando a los ojos, muy cerca de sus labios— Dai-chan… 
No… — Tenía miedo mirar a sus ojos, pero no le quedó otra alternativa. Perdiéndose en ellos—
Te amo… — Terminó por matar la distancia que existía entre ellos, besando sus labios, en contra del menor.


   Fue todo lo que pronuncio, para que el castaño abriera sus ojos y de la sorpresa no pudiera contradecir a ese cálido beso, cerrando sus ojos, como perdido por el efecto de una droga asertiva. Se dejó llevar por el momento, diciéndose a sí mismo “Será por un momento y luego me voy” El problema, es que ese “momento” se volvió en algo más que solo eso. 
   Oponiendo menos resistencia, dejando de mover sus manos para liberarse, comenzó a entregarse sin darse cuenta y cada vez abría más su boca, respondiendo a la experta lengua de Kei, abrigando sus labios entre besos apasionados. 


   El de bolero azul, soltó las manos del menor y su rostro. Lo tomó por la cintura, pegándolo en la pared y regalándole amplias caricias en su torso, sintiendo la respiración agitada de ese cuerpo, que se movía al son de los dedos del mayor. 


Mhh…~— Inconscientemente suspiraba Daiki, ya perdido en el aroma y esencia de la situación.


   Además de todo, algo especial que Inoo amaba de Daiki, era lo inconsciente que era el menor con su propio cuerpo y sensualidad, aparentando o más bien, siendo alguien inocente y tierno, pero a la vez  teniendo movimientos tan provocativos, como los que sus caderas proporcionaban en ese instante.  
   Al pensar que tenía el menor bajo sus redes, lo rodeó con sus brazos por su cintura y comenzó a llevárselo a la cama. Aun el castaño no se negaba ante nada, estaba demasiado perdido entre las caricias que le proporcionaba Kei, que hasta la mente perdía.


   Sin olvidar mencionar que Daiki estaba completamente enamorado aún del pelinegro, pero completamente dolido. Porque sabía que por más que él quisiera estar con Inoo, su relación no funcionaría de una de las partes, tenía en cuenta que volvería a pasar lo que ya pasó una vez y no podía creer en ninguna palabra ahora. Porque su inocencia había sido llevada, su virginidad y su dignidad. No quería perder más de eso, ya.


   Kei, llevaba al chico a la cama, entre pasos lentos y torpes de parte del menor, una parte de él si quería y el otro, tan solo quería golpearlo y salir huyendo de esa habitación.



…“Maldito el día en el que te conocí, Inoo kei”…




   No podía pensar otra cosa, era su perdición. El mayor besaba ahora el cuello de Daiki, lo marcaba con pasión y sin cuidado. 


¡Nghh! ¡B-basta! — Intentaba decir entre fuertes suspiros de dolor y excitación.
Detenme si no lo quieres…— Desafió Kei.
T-te o-odio… — Susurró algo poco entendible.
¿Qué dices? — Separó sus labios de la piel del chico, para poder mirarle, detuvo las caricias ya que estaba en una especie de shock.
¡Qué te odio, bastardo! — Daiki golpeó la entrepierna del mayor y comenzó a llorar de impotencia, mientras lo enfrentaba. — ¡Yo te amaba!, yo realmente te amaba. ¿Y tú? Tan solo jugaste conmigo como uno cualquiera de tus clientes. Me usaste, te di algo que pensé que era preciado y tú lo tomaste como uno más, ni siquiera tuviste la decencia de tener cuidado conmigo, me maltrataste y ni cuenta te diste… ¡Por qué solo piensas en ti!... Espero que a nadie más le vuelva a pasar lo mismo que a mí… —Arioka denotaba una mirada de odio, su rabia había florecido.
Dai-chan…
¿¡Qué más quieres de mí!? Ya me tomaste, ya me usaste. ¡Déjame en paz! — El castaño salió del lugar, tapándose el rostro con un brazo, para secar sus lágrimas, cerró de un portazo y cayó rendido en el pasillo, casi llegando a la puerta de salida.
Dai…— Inoo Kei, quedó en la habitación, adolorido pero con furia de si mismo. Arrugó las sábanas de la cama con sus puños y comenzó a llorar en silencio.



— o — 




¿Y Daiki?— Preguntó Chinen cuando llegó donde Ryutaro, que aún jugaba su vídeo juegos, luego de que Yamada se había ido a cambiar de ropa.
…— El menor solo se limitó a negar con su cabeza, diciendo que “no lo sabía” siguiendo concentrado en su consola portátil.
Hey, ya deja eso~— El mayor de ambos, le quitó la DS, dejando a Morimoto con un puchero en sus labios y una mirada de furia.
Si no fueras tú, ya te habría estrangulado— Se resignó, por perder su 5º oportunidad de ganar esa etapa.
Yo soy más importante, ahora— Demandó Yuri.
No lo niego, así que no te preocupes— Le sonrió tranquilo, quitándole la consola para apagarla.


   Hikaru, había llegado unos 5 minutos después y Yamada igual, solo faltaba el castaño de bolero negro.


Lo estoy llamando— Dijo el rubio.


   Arioka sintió su móvil e intentó tranquilizarse, aun estaba sentado en el piso, lamentándose.


Dime, Hikaru— Recuperó un poco de voz.
¿Dónde estás? — Su compañero notó la variación de su ánimo, alejándose del grupo para hablar mejor, diciendo cosas sin sentido a veces.
E-estoy en… — Comenzó a ponerse de pie.
¡Pero Daiki, apúrate, pareces mujer! — Comentó Yaotome, mientras se alejaba más del grupo, para no preocuparlos.
¿E-Eh? ¿Qué te pasa? ¡No soy una mujer!— Gritó fastidiado, no quería seguir peleando. 
Ya no te preocupes “Yushiko” [1] — Se aseguró, que no lo escuchaban— Dime, ¿Qué sucedió? — Seriamente preguntó.
¿Eh? ¿A-a qué te refieres?— El menor cada vez le entendía menos.
Tranquilo, nadie te está escuchando, solo yo. Tu voz es temblorosa, has llorado y no me lo puedes negar, porque te estoy viendo— Abrió la puerta “secreta” del pasillo para llegar a las habitaciones, encontrándose con los ojos sorprendidos e hinchados del menor — Daiki…
Perdona… — Colgó su teléfono, guardándolo en su bolsillo.
¿Te has encontrado con Kei?— Indagó sin más.
…— Solo se limitó a asentir, antes de romper a llorar nuevamente. — Lo lamento… ya no puedo más…
No te preocupes— Hikaru se acercó al castaño, consolándole.


   Ambos se quedaron unos instantes en el pasillo, el rubio intentó cuidar del menor, secándole las lágrimas, subiéndole el ánimo. Llegaron al acuerdo de no preocupar a los demás y que en la noche hablarían mejor.
   Volvieron donde los demás, Yaotome cubrió al menor, para que no le hicieran preguntas por sus inevitables suspiros, respondiendo por él.


He aquí nuestro hogar.


   El grupo de a cuatro, había llegado a una casa pequeña por fuera, pero muy al estilo japonés antiguo, lleno de flores en su entrada y una puerta corredora de madera.  Entraron y muy cansados hicieron turno para ducharse. Los meseros primero, luego el par de viejos amigos.


Nee, Ryu. ¿Aún no bebes verdad? — Comenzó a hervir agua, dejando la tetera encima del fuego.
I-e, es decir, lo he probado pero no fue de mi agrado ¿Y tú, Chii?
Cuando vives en un antro la mitad de tu día, es difícil no haberlo probado. Pero, tampoco bebo — Sonrió orgulloso.
Me lo imaginada de ti, jaja— Se echó encima de un sillón que había, mirando el techo. — ¿Desde cuándo que viven aquí?
Pues desde que Hikaru entró, el me invitó a mi y Daiki a vivir con él, además de que necesitaba ayuda para pagar la renta, pagamos la casa entre los tres.
Ya veo, suena divertido~
No niego que vivir con ese par, es divertido. En especial cuando Hikaru… —Chinen sacó su celular, para revisar algunos mensajes que tenía, desconcentrándose de lo que hablaba.
Cuando Hikaru…— Repitió, esperando la continuación, levantando su cuerpo del sillón y mirarlo.
¡Ah! Cuando Hikaru hace alguna travesura— Sonrió amplio e inocente, guardando su distractor en el bolsillo.
¿Con quién te envías mensajes? —Preguntó algo atrevido, el menor.
Ah… esto, no es nada— volvió a mostrarle su sonrisa, y fue a ver la tetera que ya comenzaba a sonar.
Lo descubriré, y lo sabes. ¿Prefieres que lo investigue por mi lado?— Persuadió.
Hazlo, descúbrelo— Sonrió de medio lado y sirvió un té verde y otro rojo.
Está bien— Sonrió igual, volviendo a tirarse en el sillón, pero esta vez cerrando sus ojos y haciendo un silencio, mientras miles de cosas que había vivido ese día se cruzaban por su mente, como aquel chico del bolero azul, que quería golpear.
El que te debía — Dijo Yuri, poniendo la taza en el rostro del menor, despertándolo de sorpresa de su trance.
¡Ah! ¡Quema!— Se puso una mano en su mejilla y recibió la taza, con el ceño fruncido y su mejilla roja.
Lo sien-to~— Rió burlón.
Hm…— Bufó y luego sonrió leve, demostrándole que realmente no estaba enojado.



— o —



¿Y? ¿Qué pasó?— Preguntó el mayor, mientras se lavaba los dientes.

Nada… bueno sí, pero nada— Decía con la mirada perdida, secando su propio cabello.
¿Cómo que nada? — Escupió el agua con pasta dental, para hablar mejor. — ¿Hablaron, se besaron, te dijo algo?
¿Quién es la mujer aquí? Estás peor que una y una bien metiche además — Estiró sus labios fruncidos.
¡Jajaja! Hola, puedes decirme Hikari [2] — Bateó las pestañas, poniéndose la toalla que rodeaba su propio cuello como “cabello” falso de mujer, sobre su cabeza.
¡Ajajaja! Idiota~— Rió un poco, le encanta poder reír, aún así en un momento como este. Hikaru era el único que podía hacer eso— Hikari, tienes pasta dental en tu labio — Apuntó divertido, riendo leve.
¡Oh! ¡Qué vergüenza!— Dramatizó con voz agudiza— Tal vez, Daiki-sama quiera quitármela con uno de sus besos– Yaotome estiró sus labios, en forma de broma.
¡Idiota! ¡No! ¡Jajaja! —El muchacho quitó al mayor de su encima y ambos comenzaron a reír.
Ahh~ Está bien ¿Me dirás?— Terminó de lavarse sus dientes.
Bueno… — El afectado se acomodó en la cama, sentándose con sus piernas cruzadas– Yabu, me envió a dejar un vino, tú sabes, a veces lo piden.
¡Yo sabía que Yabu estaba metido en esto, mañana lo golpearé!
Tú que puedes… Aún no comprendo, porque te tiene tanta buena a ti, si eres el peor empleado de todos— Bromeó.
“Privilegios” de ser el mejor empleado, se llama eso— Respondió en un tono de falso ego.
¡Jajaja!~ Cosas qué dices… — Arioka no sabía si reír o estar preocupado por lo que contaba, con el otro chico, no se podía entablar una conversación seria.
Ya, continua, ¡No te desvíes!— Se secó rápidamente el cabello, para sentarse cerca del menor.
Ah… fue él quien había pedido el vino, pero en realidad era una trampa para mí, me encerró, me besó, me mordió, me dijo que…— Comenzó a callar sus palabras, realmente recordarlo era algo punzante para su pecho— Me amaba… otra vez…
Mentiras, mentiras, mentiras por todas partes…
¡Lo sé! Sí, luego de eso, golpeé su entrepierna y le dije un par de cosas, que  con la adrenalina ya no recuerdo… — Miró hacia arriba, para tomar un respiro— Pero le dije que me dejara en paz, que no jugara conmigo otra vez— Sonrió sin ganas— No puedo seguir así…— Apretó sus ojos, para no volver a llorar.
¡Espera, espera, espera! ¿¡Golpeaste su entrepierna!? ¡Ajajaja! Ojala quede impotente, personas como él no deberían tener el privilegio que se les levantara— Esas palabras, hicieron a Daiki sonrojar— Pero, ¿Qué harás con respecto a esto?


   Entre ambos se hizo un largo silencio.


— o —




Ya estoy limpio — Chinen, le pasó una frazada a Morimoto y se acostó— ¿Seguro no quieres dormir en la cama?
Seguro, me gustan los futones y los sillones, no te preocupes— Al recibir la manta, se tiró encima del sillón y se cubrió— ¿Todos los días tienes que vivir con el insoportable olor a prostíbulo?
Con el tiempo te acostumbrarás, además no viviré toda mi vida ahí, lo hago mientras ahorro un poco de dinero, lo sabes — Se acomodó en la cama cerrando sus ojos.
Oh, la luz — Se incorporó, para apagar el interruptor y dejar la habitación oscura — Te harás daño a los pulmones ¿Sabías?
Es algo que odio — el ambiente se hacía tranquilo, perfecto para dormir. Hasta que sonó en celular del mayor. — ¿Sí? — Contestó fastidiado, porque Ryutaro descubriría su secreto.


   El menor, rió travieso, encendiendo la luz para mirar al mayor y escuchar toda su conversación, haciéndolo sentir incómodo.


Sí, estoy bien, no te preocupes… — Se levantó de la cama, para hablar en las afueras — Sí lo recibí, espérame un momento — Cerró la puerta en la cara del chico para hablar afuera, más tranquilo.


   Ryutaro se había quedado pegado escuchando a través de las paredes, no era difícil no oír nada.



— o —




   La mañana para ellos se creó a eso de las una de la tarde, tenían una especie de reloj biológico, excepto Ryutaro que seguía durmiendo como un bebé.


Iremos al gimnasio, con Daiki ¿Te esperamos allá?— Preguntó Hikaru, poniéndose sus gafas para salir.
Creo que le iré a comprar cosas a Ryu primero, y mostrarle un poco lo que es la capital, luego iremos allá— Comentó, mientras dejaba su quinta taza sucia en el lavamanos — Dai-chan, ¿Podrías lavar eso antes de salir?
¿Qué?
Por favor~— Le sonrió algo inocente y suplicante.
¿Cuándo contratarás a alguien? — Sonrió y lavó los platos sucios en cinco segundos.
Si Dai-chan se ofrece y no opone resistencia, no tendría excusa para gastar más dinero— Rió burlón.
Sí, ahora tendré más tiempo para hacer estas cosas.
¿A qué te refieres? — Interrogó Yuri.
¡Ya! ¡Vamos!— El rubio, tomó al castaño del brazo y se  lo llevó.


   Chinen los miró desconfiado, algo tramaban y no le habían dicho. 
   Ya se había cambiado de ropa, no hallaba que más hacer, aunque la casa estuviera dada vuelta hacia arriba, no pensaba ordenar, mucho menos por ocio. Tomó su celular y envió un mensaje, le sacó una foto al menor durmiendo, comenzó a picarlo con su dedo, hasta despertarlo, por fin.


Hasta que al fin despiertas.
¿Mh? — Se dio media vuelta, para seguir flojeando.
¡Ryu-ta-ro~! — Gritó en su oído — ¡Despierta!
¡AH!— Tapó su oído — ¿Por qué tanto alboroto? Aún es temprano.
Morimoto Ryutaro, si no te levantas ahora, tu DS sufrirá las consecuencias — Amenazó el más bajo, con el juego en sus manos.
¡Oye, la DS, no! — Se puso de pie enseguida, intentando quitarle el aparato y que por suerte de altura, lo pudo hacer sin problemas.
Malditos chicos altos— Dijo despreciativo. — Ya, apúrate. Que aun debemos hablar con Yabu y comprarte unas cosas.


   Ambos chicos, tomaron sus cosas alistándose para salir. Fueron al centro de Tokio a comprar ropa para el uniforme de Ryutaro, alimentos preferidos del chico y una que otra tontería que para él era importante. A las 3 de la tarde ya estaban en el “gimnasio”. Debían subir al último piso, pero antes Chinen debía inscribirlos.


Sube primero, por ahí ¿Ves el ascensor? — Le dijo, apuntando.
Sí ¿Tú no vienes? — Preguntó, tomando las bolsas.
Ya voy, debo inscribirte primero, como no sabes lo haré por ti— Le sonrió como siempre. — Ya, ¡shu, shú!
Ya voy~— Dijo en voz floja. 


   Caminó hasta el ascensor con las manos en los bolsillos, apretó el botón para que llegara a su piso. Era su día de suerte, al momento que se abrieron las puertas dos hombres que recién el día de ayer había conocido, se la presentaron en frente y no tenían ni el más mínimo indicio de bajarse.
   Ryutaro abrió sus ojos, tenía miedo ahora de subir a aquel ascensor, no quería compartir espacio físico, con el barman alto de la noche anterior y mucho menos, con el muchacho de bolero azul. 


¿Hee?— Susurró para sí, subiéndose con miedo y resignado.


   El amigo del “prostituto” codeó y tosió en forma de señal, haciendo que Ryutaro se diera cuenta de esto, frunció  su ceño molesto y los miró de reojo, tomó un largo suspiro y las puertas se cerraron. Había comenzado su infierno.
   Como nunca el ascensor se demoró más de la cuenta para llegar al último piso, es cinco segundos Morimoto ya tenía claustrofobia y autismo.
   En esa espera interminable, Keito y Yuto se mandaban miradas discretas detrás de la espalda del menor y una que otra risilla salía de ambos. A Ryutaro, extrañamente eso le irritaba.


¡Sí tienen algo que decir, díganmelo a la cara! — Bufó, sorprendiéndose hasta él mismo.


   Las puertas del ascensor se abrieron y los pasos del menor, era como si huyera de ahí, ambos hombres salieron tranquilamente.


¿Sabes su nombre?
¿Qué? ¿Ya quieres llevártelo a la cama?
…— Keito se quedó mirando los torpes pasos del chico, que le causaban gracia — Tal vez…
Nunca cambiarás — Nakajima, lo tomó del brazo y se lo llevó en signo de negación.


   Morimoto corrió hasta esas máquinas para correr y se afirmó en una pared, resbalándose por esta, haciéndose un ovillo y respirando.


¿Qué te pasa, cómo dices esas cosas, tan rápido te irritaste, ahora parecerás el “idiota de Okinawa”— Se decía a si mismo.
¡Pero qué tenemos acá! Veo un… ¿Hámster escondido?— Dijo un buen chico rubio.
¡H-Hikaru-kun! ¿Q-Qué haces aquí? — Se puso de pie inmediatamente. — Además… ¿Cómo me llamaste?
Hey, si mírate, tienes cara de Hámster — Yaotome tocó la punta de la nariz del menor y este lo veía con los ojos más grandes y furiosos de siempre. — ¿Qué va con ese humor? — rió.
Nada de Hámster — Le quitó la mano de encima. Así es como le solían decir en la escuela, no es que le desagradara por completo, pero prefería su nombre, tal cual y como era.
Hásmter~
¿Y Dai-chan? — Desvió el tema.


— o — 




    Arrugó el sobre  que llevaba, pero sin doblarlo mucho, tenía pena, rabia. No sabía si la decisión que tomaba era buena, pero sí era la correcta, al menos para poder vivir tranquilamente. Caminó por el pasillo a paso firme, llegó a la puerta, a esa puerta que se veía tan grande en esos momentos, levantó su mano para tocar y sin más, se abrió. Se sorprendió al ver salir una persona de allí, con las manos en los bolsillos y ropa normal de calle, no era un trabajador del local, al menos no se veía así.


   El hombre se detuvo a mirar quien se encontraba fuera de la puerta, y unos ojos con un mínimo brillo lo miraron de pies a cabeza. El muchacho bajó el rostro y lo esquivó por un costado, caminando a paso fúnebre. 


¡I-Inoo-c-chan! — Detuvo Daiki, con solo su grito.
Si vas a hacer lo estoy pensando, tira esa carta a la basura.
¿Eh? ¿Por qué debería hacerlo? 
¿Vas a renunciar, verdad?
¿C-cómo lo sabes? — Daiki giró y vio la sonrisa de medio lado de Inoo.
No importa eso ya, no lo hagas. Porque yo me iré.


   Arioka abrió sus ojos, no podía creer lo que escuchaba, quería detenerlo, pero era ridículo. Sus sentimientos estaban encontrados.


¿P-por qué? ¿Desde cuándo lo decidiste?
Supongo que al mismo momento en el que tú lo hiciste.
¿Y qué harás?
Yo…— Caminó por el pasillo dándole la espalda — Entraré a estudiar… y no te molestaré más.


   El pelinegro se fue, desapareciendo de la vista del castaño, dejándolo atónito por la noticia.


¿Irte? …



— o —




[1]: “Daiki” es el nombre masculino que significa en japonés “Árbol o árbol grande”. Yushiko, es el nombre femenino japonés, que significa lo mismo.
[2]: “Hikari” es la versión mujer del nombre “Hikaru”.


lunes, 2 de julio de 2012

Un trago con sabor a Londres


OTP: Okamori
By: Laara
Extensión: Serial
Dedicado: A Marcela. [Espero te guste -ríe-]


Capítulo 1: “El antro JUMP”


   Era de mañana, la alarma había sonado exactamente a las 8:30 hrs. Ryutaro Morimoto, algo ansioso, ya estaba despierto para apagarla, ya que hoy, no era cualquier día.
   El chico, hambriento de nuevas experiencias, por primera vez en la vida saldría de su pacífica ciudad llamada “Okinawa” A sus 16 años. Tal vez, la paz para el chico era algo que apreciaba, pero sin embargo, las cosas que le contaba su amigo, en Tokio, no le pasaban desapercibido.


   Chinen Yuri, su amigo de la infancia; Invitó a Morimoto a quedarse en su departamento y ayudarle a trabajar en la “tienda” que tenía, durante lo que durara el verano. Su madre no tuvo problemas en darle el permiso, ya que conocía muy bien a su hijo y a su amigo, para darle la suficiente confianza.


   Ryutaro, luego de tomar su ducha y desayunar, estaba listo para terminar de ajustar las últimas cosas; Maletas, cepillarse los dientes, etc. Pero aún así el tiempo se le hizo demasiado corto y en nada se dio cuenta que otra vez, estaba retrasado para llegar al aeropuerto.
   Corrió a despedirse y entre ello, uno de sus pies se enredó con los juguetes del hermano menor, provocándole una violenta caída.


—    ¡SHINTARO!


   Gritó enrabiado, desde el suelo, tomó su pie con sumo dolor y su expresión de fastidio era fácil de leer.  El pequeño solo se atrevió a esconderse de la furia de su hermano mayor.
   A toda costa, el herido quería regañarlo, pero su poco tiempo no le daba para más, que un golpe en la cabeza, como despedida.
   Rápidamente, tomó sus bolsos; abrazó a sus padres y le dio su última mirada de odio al pequeño hermano.


   En los correos que había recibido de su amigo, le contaba todas las cosas que sucedían en la “tienda” o así prefería llamarle él, ya que Chinen, trabajaba en un bar. No era porque no le gustaran los bares lo que le hacía llamarlo así, si no que, era para no preocupar  a sus queridos padres, que por el alcohol que podrían vender allí, no le dejaran ir a Tokio arruinando sus “vacaciones”.


   Yuri y Ryutaro, habían crecido juntos en Okinawa, habían hecho miles de travesuras juntos convirtiéndoles en los mejores amigos, tal vez, para siempre. Aún, Morimoto mayor, recuerda el triste día en que su amigo se fue y le dejó solo, en medio de recuerdos y nostalgia. Pero como Ryutaro era fuerte, superó todas esas barreras y ahora nuevamente, podría verle, así que preparaba su cara, para sonreírle cuando tuviera que verle.


   El viaje se le hizo corto, más fue el tiempo de espera lo que le desesperó. Sacó de su bolsillo un papel impreso, pero algo arrugado, que le había enviado su amigo; Que suponía ser mapa, pero más parecía el dibujo de un niño de primaria. Con su ingenio logró descifrarle, llegando a unas transitadas calles. Era tarde y de a poco las personas comenzaban a acumularse en las afueras de un callejón, jóvenes, adultos, casi todos hombres, pero también una que otra mujer.
   Para el extrañez de Ryutaro, el número del bar de su amigo, apuntaba justamente donde estaba aquel pelotón de personas.
   Suspiró pesado y con resignación, no sabía que el bar de su amigo, era tan famoso y sin más se dispuso a pasar entre toda esa masa.


   Definición de bar: Local comercial en donde sirven bebidas y aperitivos, se puede fumar y hay música ambiente o a veces en vivo. Pensaba Ryutaro en su mente, intentando convencerse que lo que veía era eso, pero no. Poco a poco se daba cuenta que de bar solo tenía las bebidas alcohólicas, y más tenía pinta de antro o hasta prostíbulo.


   Llegó a la puerta, entre codazos y recibiendo uno que otro insulto, pero los ignoró. Las ansias de ver a su amigo eran mucho mayores.
   Un hombre corpulento, de gafas y tal vez extranjero, por su tez oscura de piel y rasgos faciales, lo detuvo en la puerta.


—    Hace la fila.
—    ¿Eh?


   Fue lo único que nuestro pelinegro atinó a decir.


—    Ya escuchaste, bebé.


   Morimoto, miró con algo de odio a la fortaleza humana que le hablaba, odiaba que lo llamaran de esa manera y era por eso que venía a la capital, para aprender nuevas experiencias y hacerse un adulto responsable y autosuficiente, por lo mismo, no se quedó callado.


—    Vengo por parte de Chinen Yuri.
—    Muchos dicen eso y son solo charlatanes. Repito, ve a hacer la fila.


   El chico, comenzaba a enojarse realmente, le fastidiaba que no le creyeran.


—    ¡Pero si es verdad!


   El guardia hizo un gesto, bajando sus gafas y llamando a otra fortaleza. Otro hombre, muy parecido al anterior, tomó a Ryutaro junto con todos sus bolsos y sin ningún esfuerzo, lo lanzó fuera de la fila. El menor cayó al piso, adolorido; Ya era su segunda caída en el día, suspiró pesado.


   Quería pegarse por idiota, al no ocurrírsele antes la idea de llamar a su amigo. Sacó su celular e intento, pero no contestaron. Intentó por segunda vez y escuchó entre medio de bullas la voz de su amigo.


—    ¡Chinen!


   Repetía en gritos, para que su amigo lo oyera, pero la música del local era demasiado fuerte para el móvil. Morimoto, decidió cortar y enviar un mensaje. “Estoy afuera” Envió.


   Las personas comenzaron a entrar y el callejón se vació, prácticamente. Algo cansado por el viaje y las golpizas, Ryutaro esperó fuera de la entrada a su amigo, viéndole salir.
   Se puso de pie enseguida, la sonrisa que traía el más bajo, era contagiosa y le hizo olvidar de cómo se sentía, se puso de pie para abrazarlo fuertemente y le devolvió la amplia sonrisa.


—    Chii.


   Dijo en un hilo de voz, no ver al menor en años y  poder abrazarle ahora, realmente era algo impagable.


—    Ryu.


   Aunque el mayor de ambos, estaba algo cambiado, un poco más alto y más maduro y por sobretodo su voz de niño, había cambiado, a una mucho más grave; eso le hizo preguntarse ¿Cuánto fue el tiempo que perdieron estando separados?


—    Ven, vamos.


   El mayor tomó de la mano otro chico y lo adentró al peculiar bar. Se detuvo en la entrada, presentándoles a los guardias.


—    Muchachos, él es Ryutaro Morimoto; Un amigo mío, viene de Okinawa y desde hoy en adelante trabajará ayudándome, así que sean amables con él.


   Habló Chinen, con voz poderosa. Pero a Ryutaro esas palabras le sonaban a ironía, ya que recién había sido golpeado y lanzando fuera, por culpa de ambas fortalezas.


—    Entendido, Chinen-kun.
—    Comprendo.


   Dijo uno y luego el otro, Chinen volvió a tomar la mano del menor y Ryutaro antes de seguir, les miró con odio y les sacó la lengua, en un acto muy maduro de su parte.
   Miró el antro de pies a cabezas o de suelo a techo por así decirlo. Era grande; En medio, tenía una gran barra en forma de círculo y en medio de este, varios estantes juntos, que copiaban la forma circunferencial, donde guardaban el alcohol. En una esquina se encontraba la cocina, donde preparaban aperitivos, carnes y ese tipo de cosas, pero Chinen era Barman, así que Ryutaro no vería más que tragos pasar frente de sus narices.
   Continuó mirando el lugar, muy sorprendido, viendo escenas algo exóticas y que le asustaron mucho también. Sintió las miradas de varias personas encima de él, se sentía casi como una especie de humano no descubierto, pero de alguna forma le hacía sentir bien, ya que era diferente. Esperó a Chinen que fue a ponerse su ropa de trabajo, un elegante bolero amarillo oscuro, con una camisa blanca y pantalones negros.


—    Este es el uniforme de barman de acá— Explicó. —Nee, pásame tus bolsos.


   El mayor saltó la barra con experiencia y estiró sus brazos para recibir las maletas.


—    Cerramos a las cinco de la mañana, entramos a las siete de la tarde pero el día viernes y sábado se pasa de largo hasta las… siete u ocho — Decía Chinen, mientras metía los bolsos de Ryutaro entremedio de un mueble con candado, por seguridad. – Hoy no te haré trabajar así que no te preocupes, tú solo debes sentarte a disfrutar, porque hoy no es cualquier día. — Sonrió ampliamente.
—    …— Morimoto, solo escuchaba atento a todas las cosas que le decía su amigo, le sorprendían, pero más le causaban una extraña sensación de querer saber más y más, hasta que de repente la música volvió a sonar muy fuerte.
—    Comenzó la noche– Logró escuchar de su amigo.


   Chinen le sirvió un jugo de frambuesa, ya que era una de las pocas cosas que servían sin alcohol, aunque sabía que su amigo preferiría el té verde, pero era una ocasión especial.


—    ¿¡Cuánto tiempo sin vernos!? — Gritó  a causa de la fuerte música, el barman.
—    ¡Han sido años, pero ya estoy aquí! — Por fin le pudo devolver la sonrisa que le habían regalado antes.
—    ¿¡Cómo estuvo el viaje!?
—    ¡Cortísimo, La emoción lo hizo así al parecer!
—    ¿¡Realmente querías venir aquí, nee!?
—    ¡Sí~!— Bebió un poco de su jugo y a veces volteaba su cuerpo a ver las escenas que se podían apreciar por la dudosa luz del local.
—    ¡Oye, Chinen! El de la mesa tres pidió un whiskey doble— Un camarero rubio, con una libreta en mano, vociferó
—    ¡Saliendo~!


   Ryutaro descifró, que los camareros usaban un bolero de color negro. Pero no se explicaba porque había otros con boleros de color, rojo, gris y azul. De a poco comenzaba sacar conclusiones de aquel antro, y para su sorpresa, tampoco era cualquier antro, si no que uno bien especial.
   Chinen por su lado comenzó a preparar el trago pedido que más que eso, parecía una presentación de magia o algo parecido. Vio el vaso por los aires y el líquido del whiskey volar, temió por su vida en ese momento, con la suerte que tenía de que le cayera encima. Pero nuestro Barman, era un experto y sirvió dos whiskey a la perfección, dejándolo en las bandejas del camarero.
   El rubio camarero se quedó mirando con una sonrisa traviesa pero no pervertida, al menor.


—    ¿Y tú? ¿Eres nuevo por acá?


   Antes que el recién llegado pudiera responder a su pregunta, Yuri habló primero.


—    Hey, Hikaru. No te metas con él, es mi amigo que viene de Okinawa.
—    ¡Oh~! Tú eres el famoso… ¿R-Ryutaro?— Intentó recordar.
—    S-sí— Respondió algo tímido, por la sorpresa de que fuera conocido por más de su amigo, en ese antro.
—    ¡Bienvenido a JUMP!— Animado, estiró su mano. — Soy Hikaru Yaotome, Amigo de él— Apuntó con su pulgar al Barman.
—    ¿JUMP?— Preguntó extrañado, respondiendo lentamente al apretón de manos.
—    Ese es el nombre del local— Respondió Chinen, mientras limpiaba unos vasos y le dedicaba una sonrisa tranquilizadora.
—    O-oh~ Ya veo~— Bebió inocentemente un poco más de jugo.
—    ¡JAJAJA! Tú amigo es muy tierno, de seguro será despojado de su inocencia pronto— Dijo el camarero sin cuidado, yéndose con los vasos a la mesa tres. Asustando al otro un poco confundido.
—    ¿Qué?...— Abrió sus ojos y miró a Yuri, en busca de una respuesta.
—    ¡E-eh! No le hagas caso, es un poco apresurado mi amigo— Suspiró. — Perdónale y no te preocupes, que yo me encargaré de cuidarte, para que nada te pase. Tokio es muy peligroso, para alguien que no lo conoce, así que por favor, cuida de siempre estar a mi lado ¿Ok?
—    Está bien.


   Tragó su jugo con dificultad, le parecía aun difícil haber escuchado esas palabras. Ya que, vendría de una cuidad tranquila, en donde los amores se fabricaban a base de experiencias vividas y pequeñas demostraciones de afecto, para luego casarse, tener hijos y vivir una aburrida vida de ancianos. Por eso, no estaba preparado para escuchar que poco menos en 5 minutos su virginidad sería robada por un extraño, que luego se la robaría a otro y luego a otro, realmente no estaba para esas cosas tan sucias.


  Luego de procesar esas palabras y suspirar un par de veces, miró el antro “JUMP” dándose cuenta de varias peculiaridades.


—    ¡Chinen!— Le hizo un gesto para que se acercara un poco.
—    ¿Hm? — Acercó su oído a los labios del chico.
—    ¡No me dijiste que trabajabas en un antro gay!— Le susurró entre gritos, Ryutaro.


   El mayor soltó una sonrisa, traviesa. Típica de él.


—    Si te hubiese dicho eso ¿Hubieses venido? ¿O te hubiesen dado el permiso? Además no es el cien por ciento homosexual, también hay personas “normales” como aquellos— Apuntó a una pareja heterosexual bailarina, que se besaban con pasión.


   El barman se sintió triunfante con su respuesta, ya que tenía razón. Ryutaro no era homofóbico, pero prefería estar alejado de ese ámbito. Ahora no tenía otra opción, pero de su amigo, se esperaba cualquier cosa y así es como lo quería de todas maneras.


—    ¡Chinen! Un trago afrodisiaco, piden otra vez— La voz de un niño, algo resignado se oyó.
—    ¿Inoo Kei, otra vez? — Preguntó Chinen, ya preparando el trago pedido.
—    Sí~ — Se oyó frustrado.
—    ¿Y tú, quién eres? Te ves nuevo — Amablemente el camarero castaño le preguntó sentándose a su lado, mientras esperaba por el pedido.
—    O-oh, Soy Ryutaro Morimoto— Asintió con su cabeza, en signo de saludo.
—    Soy Arioka Daiki, tan solo dime Dai-chan— Le sonrió amplio, su sonrisa de niño era muy acogedora, lo que a Ryutaro le causó confianza. — ¿Eres el amigo de Chinen?
—    ¿Eh? ¿Acaso también me conoces?— Rió suavemente, pero sorprendido.
—    Me tiene loco con tu nombre, habla de ti todo el día— Dijo recibiendo el trago, ya listo.
—    Hey, no es para tanto— Alegó Yuri, algo molesto.
—    Si que lo es— Dijo Arioka, mientras se iba a entregar el pedido.
—    Chii~ — Morimoto miró con ternura a Chinen, por eso.
—    No le hagas caso o no te daré otro jugo— Amenazó. — Él es Arioka Daiki— Decía mientras miraba al castaño irse — Trabaja aquí hace dos años y Hikaru hace tres, Yo llegué este año, cuando te dije que comenzaba a trabajar. Son mis camareros por así decirlo y también mis amigos. Te explico, aquí los trabajos se dividen muy bien, se ganan bastante dinero, es por eso que me quedé. Cada barman tiene dos camareros a su servicio y ellos son los míos, que por suerte los tres nos llevamos de maravilla.
—    ¡Woah~!


   Escuchaba atento a las palabras del chico, aunque no estaba familiarizado con el tema de antros, ni alcohol, ni mucho menos con homosexuales, le parecía interesante que hasta esto, estuviera mejor organizado que su propia vida.


—    Ah~ Aun es temprano, no hay muchos clientes ¿De qué hablan? — Nuevamente Yaotome llegó y se sentó al lado de la pareja hablante.
—    Le explico a Ryutaro el funcionamiento del local— Contestó Chinen mientras guardaba algunos vasos.
—    ¡Oh~! ¿Y ya le dijiste lo buen camarero que soy? — Bromeó en voz divertida.
—    No, porque no lo eres.


   Morimoto miró a ambos divertidos.


—    ¿Y tú? ¿Cómo es tu vida en Okinawa?— Se interesó Hikaru.
—    A-ah~ Pues es aburrida en comparación a la de ustedes, nada muy interesante que contar.
—    ¡Jajaja! Pero para mí tu vida es distinta a la mía, así que de todas formas me interesa, vamos no seas tímido.
—    Mh… — Pensó. — En los días de escuela, me levanto muy temprano para asistir y no llegar tarde, voy a una escuela cerca de mi casa, por lo que todos los días me voy caminando. Solo tengo un amigo, y es porque compartimos el gusto de los videos juegos, suelo divertirme con eso durante las tardes, estudio después de cenar y luego me voy a dormir. Y mis vacaciones son lo mismo, pero sin escuela ni estudios.
—    ¿Eso quiere decir que juegas videojuegos todo el día? — Hikaru dejó la bandeja encima de la barra para escuchar más atentamente al menor.
—    Y de noche — Dijo algo orgulloso.
—    ¡JAJAJA! ¡Qué envidia, nee!— miró hacia arriba, como nostálgico—  Cómo me gustaría poder jugar todo el día videojuegos, como tú.
—    De verdad, es entretenido pero luego te das cuenta que perdiste toda tu vida en una consola— Suspiró pesado.


   Arioka, nuevamente se acercaba a la barra, quejándose por lo mismo que el rubio; No habían muchos clientes por el horario. Así que se dispuso a sentar, para hablar un poco con los muchachos.


—    ¿A qué hora empieza el show, hoy? — Consultó el castaño.
—    Hoy es jueves, a las once— El barman miró su reloj— Faltan dos horas.
—    Ah~— Dijo algo aburrido, Arioka.
—    ¡Vamos, Dai-chan, Ánimo! — El rubio golpeó su espalda para despertarle de su aburrido estado.
—    Sí, pero que no hallo la hora que sean las cinco para irme a casa, hoy realmente que estoy cansado, además con ese idiota ahí, mirando a cada rato, es incómodo.
—    ¿Te refieres a Inoo Kei?— Chinen se acomodó en la barra para hablar todos más privadamente.
—    No digas su nombre, que hasta eso me da asco.
—    Tú fuiste el que le abrió las piernas — Dijo Hikaru, sin ningún escrúpulo, asustando nuevamente a Ryutaro.
—    ¡Chicos, chicos, chicos! — Detuvo Yuri. — Está mi amigo presente, él no conoce este mundo ¿Podríamos si quiera explicarle, antes de traumarlo? — Vio asesinamente a ambos muchachos.
—    ¡Tienes razón! — Hikaru pasó su brazo por detrás de la nuca del menor, apegándolo hacía él y volteándole para que mirara al público. — Te presento a JUMP, el antro más popular de Japón, cuando llega la hora del show, quedarán boquiabierto, pero solo espero que abras eso y nada más.
—    ¡Hikaru! — Molesto habló Daiki, porque sentía que traumaba a Morimoto, así que el, tomó el hombro del chico nuevo y comenzó a explicarle, con mejores palabras. — Esto es JUMP, un antro. Donde vendemos bebidas alcohólicas y no alcohólicas, algo de comida pero también, hacen shows… —Suspiró por lo que iba a decir—  Sexuales.


   Ryutaro tragó saliva, pero no dio a notar su perplejidad, no quería verse tonto, ya que comprendía perfectamente a lo que se refería, incluso ya lo había concluido,  solo que tenía miedo de aceptarlo, entonces se atrevió a hablar.


—    ¿Puedo hacer una pregunta? —Comentó tímido.
—    ¡Claro~!— Dijo Chinen.
—    ¿Por qué algunos tienes boleros, azules y rojos y otros grises? ¿A la diferencia de ustedes?
—    Oh, buena pregunta, novato— Rió Yaotome.
—    Mira, nosotros como Hikaru, tenemos el bolero Negro, que significa que somos “camareros”, así, las personas nos pueden reconocer más fácilmente y es de este color, para no opacar a los boleros, azules y rojos, porque ellos también se pasean por todo el local, como nosotros.
—    Los boleros amarillos, como el mío — Sonrió Chinen. — Son los de Bartender, los que sirven los tragos. Son amarillos porque sí, ya que nosotros no nos escapamos más allá de la barra, pero también, en caso cualquiera, las personas nos pueden reconocer más fácil.
—    Y por último los más aburridos, pero no menos importantes;  los grises — Dijo divertido Hikaru. — Son los que limpian, ya sabes; vómitos, tragos volteados y el polvo, todas esas cosas necesarias~
—    ¿Y los rojos y azules? — Ryutaro estaba extrañado, ¿Por qué no le habían explicado los que más le interesaban?
—    Ah, pues que lo explique Hikaru – Dijo Daiki, suspirando.
—    Los trajes rojos y azules… — El rubio buscó palabras decentes, para no recibir otro enojo de sus amigos. — Pues aquellos son los que hacen el show.
—    ¿El sexual? — Indagó Morimoto.
—    Correcto — Sonrió el camarero. — Hey, aprendes rápido. Quizás te interese usar un bolero azul~
—    ¡HIKARU!— Volvió a reprender Chinen y Ryutaro lo miró con una gran interrogante en su rostro.
—    ¡Pero si dijiste que le darías trabajo!— Argumentó.
—    Pero no, ESE.


   Daiki suspiró y se acercó a su oído y amablemente comenzó a explicarle, mientras camarero versus barman, peleaban.


—    El bolero rojo significa que eres solo de muestra y en el bar, no sé si me explico bien. — El menor quedó en silencio, con sus labios fruncidos, aun no entendía. —Bien, el bolero rojo son aquellos chicos que se pasean por el bar, prestan sus cuerpos y hacen show, puedes darle dinero y… tocarlos — Decía con timidez, el castaño. — Pero todo dentro del bar, no puedes llevarte a ninguno fuera. Y el de bolero azul, son cazadores; me explico, aquellos que buscan una cita en la noche, conocen a alguien y se lo llevan luego… a la cama.
—    En otras palabras, lo que quiere decir mi tímida compañera, es que con el bolero azul, puedes tener sexo y con el rojo, no.
—    ¡No soy mujer!— Refunfuñó Daiki.
—    Pero explicas como una— Contradijo su compañero camarero.
—    Oh…— A Ryutaro todo le quedaba más claro y luego miró a Chinen. — ¿Y por qué nunca me explicaste estas cosas por el correo?
—    La misma razón que te dije de antes.
—    No miento si digo, que estoy algo sorprendido…
—    Y debes estarlo, Okinawa versus Japón, no hay comparación amigo mío— Apoyó el rubio.


   Morimoto, había terminado su jugo, apartándolo. Chinen le consultó si deseaba otro, pero el menor se negó, más bien tenía hambre, pero no quería molestar con sus tripas, por lo que calló. Los chicos siguieron a su lado hablando cosas, y luego nuevamente, tomaron su atención, para continuar explicándole ciertas cosas.


—    ¿Ves ese hombre de allí?— Apuntó Hikaru.
—    ¿Cuál? ¿Aquel delgado de bolero azul?— Descifró Ryu.
—    Exacto. Él se llama “Inoo Kei”, es un cazador, trabaja aquí desde que tengo memoria.


   Daiki bajó su mirada, algo triste cuando comenzaron a hablar de él. Chinen lo notó.


—    No te pongas así Dai-chan.
—    Lo siento.
—    ¿Qué sucede?— Interrogó el menor, confundido.


  Se creó un silencio, nadie sabía qué decir, si es que era correcto o no, pero el afectado terminó por hablar.


—    Es solo que te advierto, que nunca te metas con ese tipo de personas, Ryutaro-kun. Son las peores que pueden existir en el mundo— Dijo con odio. — Ese tipo destruyó mi inocencia y lo poco que creía en el amor.
—    Ah~ — Suspiró Chinen. — Lo que sucede Ryu, es que Dai-chan se enamoró de Inoo y cayó en sus redes, haciéndole creer que él también, pero Inoo siempre juega para él mismo, y solo consiguió su objetivo que era acostarse con Dai-chan.


   Daiki bajó la mirada sonrojado de vergüenza, no tenía ganas de recordar cosas tan feas como esas, su corazón se oprimía fácilmente, ya que él; aún silenciosamente seguía enamorado de Kei. Pero no estaba dispuesto a caer de nuevo en sus redes.


—    Oh, lo lamento mucho— Dijo preocupado, el nuevo.
—    N-no te preocupes, fue mi culpa de todas maneras— Sonrió forzado.
—    Bien, dejemos ese tema de lado. — Apresuró Yaotome, para no hacer llorar a su delicado compañero. — ¡Oh, pero que suerte tienes, mira quién viene ahí~!
—    Buenas noches.


   Un hombre alto y delgado, pasó por frente de ellos, tan solo diciendo aquellas dos palabras, para luego desaparecerse entre las multitudes.


—    A quién viste recién, es nuestro jefecito~— Dijo Hikaru, aun viendo como se perdía entre la multitud.
—    Kota Yabu, es su nombre. Se ve amable, pero espero no te lo encuentres enojado— Advirtió Chinen.
—    Sí, es lo peor enojado, tú lo vez todo delgado, pero una vez le pegó a un borracho que estaba haciendo escándalo, lo sacó fuera con sus propias manos. Fue realmente impresionante— Agregó Daiki.
—    Sí, sí y una vez reprendió con toda su furia a todos los empleados del local, por trabajar tan mal — Recordó divertido el rubio. — Hasta a mí me dio miedo aquella vez.
—    Lo dices porque a ti te tiene como un chico especial.
—    Hey ¿Pero qué quieres que le haga, Dai-chan? Somos amigos desde la infancia, me invitó a trabajar con él y yo solo acepté.
—    Eso es verdad~


   El chico de Okinawa, asentía ante las cosas que decían sus nuevos amigos, luego continuó mirando al público, hasta que un chico le llamó la atención.


—    Nee, ¿Quién es él?— Apuntó a un muchacho, con buen físico, que se encontraba en la barra un poco más lejanos a ellos, hablaba animadamente con otro barman, alto y delgado.
—    ¿Quién? ¿No me digas que te refieres a ese hombre de bolero azul? — Disimuladamente miraba Yaotome.
—    Sí, él.
—    ¿¡Eh!?— Se sorprendieron los tres.
—    ¿Qué hice? —Algo asustado consultó, Morimoto.
—    Asegúrame que tu amigo no es gay, verdad— Exigió Hikaru a Chinen.
—    No, no, claro que no.
—    Hey, Chicos, no entiendo ¿Qué hice de mal? Solo estoy preguntando quién es él.
—    Eso es lo malo, ni te intereses por él— Dijo Arioka. — Ya te dije, los de boleros azules, son los peores.
—    Pero, chicos, calma. Ryu no entiende, además… ¿Alguien alguna vez a hablado con él?— Acotó Yuri.
—    No— Negaron, los tres.
—    Pues yo tampoco.
—    Él, es Okamoto Keito, el caballero inglés o mejor dicho, el cazador inglés; viene de Inglaterra o al menos vivió allí un tiempo— Dijo Chinen — Y el que está a su lado, es su mejor amigo, confidente, incluso dicen que se acostaron juntos; Nakajima Yuto.
—    “¿Dicen?”—Consultó el menor.
—    Bueno, la verdad que de él hay miles y miles de rumores, ya que él es muy misterioso. Como te decía, casi nadie habla con él, excepto Yuto y sus “presas”. Y también dicen que nunca se acuesta con la misma persona dos veces, ya que no quiere crear sentimientos con nadie.
—    Keito… —Le quedó mirando unos momentos, pero para no preocupar a nadie, desvió su mirada— Comprendo. ¿Y aquel? — Apuntó a otro muchacho de bolero rojo.
—    ¿De todos los hombres con boleros de colores, te tienes que fijar en los peores?— Rió Yaotome.
—    Él es Yamada Ryosuke, cuando comience el show, lo verás en acción. Dicen que es lo mejor del antro y muchos clientes y clientas vienen aquí por él. Pero sin ir más allá, es bastante simpático— Agregó Arioka.


   Ryutaro consultaba por aquellos que le llamaban la atención. Yamada era bastante guapo a decir verdad y Keito no se quedaba atrás, pero para Ryutaro solo eran una masa de personas sucias que ganaban la vida fácil.
   De a poco comenzó a llegar la gente y tuvieron que volver a sus trabajos, Ryutaro fue por algo de comida, dejando a Chinen trabajar solo. Cuando esperaba en una mesa su comida, se acercó un mesero y le depositó un jugo de frambuesa.


—    Yo no he pedido esto— Aclaró Morimoto.
—    No se preocupe, Okamoto-san lo envía.
—    ¿Okamoto-san? — En algún lugar había escuchado ese nombre, pero no recordaba quién era. — ¿Quién es Okamoto-san?
—    Oh… ¿No lo sabe? — El camarero se medio volteó para apuntarle al chico de bolero azul.
—    ¡¿Él?!— Ryutaro abrió sus ojos con espanto, sonrojándose involuntariamente. El mayor desde la distancia lo miraba penetrantemente.  El menor solo desvió la mirada. — No lo quiero recibir.
—    L-lo siento, pero mi trabajo es hacer esto, si no lo quiere beber, lo dejo a su criterio. Con su permiso. —El camarero se retiró con una reverencia.


   Algo fastidiado por la acción de aquel hombre de bolero azul, dejó el jugo encima de la mesa, rechazándolo. Se llevó únicamente su plato de comida y volvió a la barra en donde estaba Chinen. Realmente se sentía seguro a su lado. No le comentó nada para no preocuparle, pero cuando podía, involuntariamente desviaba su mirada para captar esa sonrisa que los labios del chico inglés, esbozaban involuntariamente.


—    Keito…— Volvió a susurrar para sí. Sabía que no debía mirarle y tampoco sabía porqué lo hacía, nunca se sintió atraído por un chico y ahora tampoco sería la excepción. Dejó aquellas estúpidas miradas, y se concentró en comer.


   Las once habían dado y el show había comenzado. Las luces se tornaron intermitentes y muchos colores invadieron el local. Ryutaro miraba eso con expectación, asombrado y sonriente. La música era misteriosa, y de repente salieron muchas bailarinas, con pomposos trajes y otros algo ardientes. Algo tímido miraba el show y Chinen solo sonreía junto a él, mientras continuaba haciendo tragos.


—    ¿Te gusta alguna? — Le preguntó Chinen, inocentemente. Refiriéndose a las bailarinas.
—    N-no lo sé— Ryutaro era bastante cohibido para esos temas. Respondió con una sonrisa torpe. —No estoy hecho para el amor, ya lo sabes.
—    De qué hablas, alguna te tiene que gustar ¿No? Vamos, por ejemplo, aquella alta, podría ser para ti— Le dijo, entre bromas.
—    ¡Ya cállate~!— Rió.


   La fiesta continuó, Morimoto terminó de comer y ahora si aceptó un segundo jugo de frambuesa, de parte de su amigo. Todo iba bien, hasta que percató que el chico inglés, se levantó de su asiento y comenzó a acercarse donde él. Aunque algo confundido miraba, ya que las luces del local se tornaron intermitentes otra vez y tan solo veía como fotos del lugar y al chico cada vez más cerca de él.
   De un momento a otro las luces se apagaron, dejando al local en negro y todos comenzaron a gritar, pero no de miedo, si no que era una tradición. Apagar las luces justo a las doce por quince segundos.


   Ryutaro muy asustado porque no entendía nada, sintió como unas manos cálidas le tocaban su cabello en medio de la oscuridad y un aire tibio circulaba en su oreja, era el susurro de una persona.


—    ¿Por qué rechazaste el jugo? —


   Fue todo lo que escuchó, se quedó shockeado al darse cuenta a quién tenía en frente, sin poder verlo pero sí, sentirlo. Se quedó estático, no pudo hacer nada, quería golpearlo también, pero no sabía porqué, no le había hecho nada. Luego de eso las manos del hombre que habían acomodado su cabello se habían alejado y las luces volvieron a encenderse, el cazador inglés, se había perdido de vista.


—    ¿Sorprendido? — Preguntó Yuri, por la cara pálida de su amigo.
—    ¿Q-qué fue eso? — Ryutaro más bien se refería a las cálidas manos del chico, pero su amigo lo interpretó de otra forma.
—    Es un clásico del antro, a las doce en punto se apagan las luces por quince segundos, quién sabe para qué. Generalmente se aprovechan para robar besos y esas cosas— Explicaba Chinen.
—    Interesante.

domingo, 1 de julio de 2012

Con una caricia tuya



OTP: RyoPi / PiRyo
By: Tephy.Alonshine
Fecha: 30 de Mayo de 2012
Extensión: One-Short
¿Sabías que ensayar sin ti no es lo mismo? Que no estés me parte el corazón y no me dan ganas de ensayar. Ellos me ven, notan que no soy el mismo de siempre, que algo pasa conmigo cuando tú no estás, que mis expresiones son diferentes cuando estás presente.
Ahora con desgano voy a ensayar, como un alma en pena, sólo hago lo que tengo que hacer y ya. Nada más me importa y no es necesario hacer más.
Información de Johnny-san: NewS tendrá un concierto ¿Cómo puede NewS tener un concierto sin ti? Sin embargo, debo obedecer las órdenes que me den, debo… acatarlas sin chistar.
Los preparativos comenzaron y todo es tan aburrido, no quiero hacerlo si no estás, pero lo hago vagante, como un alma en pena por la Johnny’s, como un peón que simplemente sigue ordenes y se muestra ante la gente con una sonrisa tratando de disimular la tristeza que siente, intentando disimular que te extraño, pero a estas alturas es imposible. Te extraño demasiado.
Están preocupados, lo sé, pero no puedo decirles que tu eres la razón de que esté distraído, triste, y decaído. Y mucho menos puedo decirles que estoy enamorado de ti, que no puedo vivir feliz sin verte, que sólo un día sin ti para mí es una eternidad….Aun no sé, no sé cómo le he hecho para estar tanto tiempo sin ti, pero ya no puedo… voy a desfallecer… Regresa….
Llevo sin dormir más de una semana, estoy pensando en ti, quisiera saber cómo estás, necesito saber si estás bien, si te falta algo, si me extrañas, si… si podrías perdonar lo mal que te traté antes de que te fueras… necesito escuchar que es así y que me lo digas de frente. Quiero saber dónde estás. Lo necesito. Quiero ir por ti.
La sorpresa del concierto, algo que ninguno de nosotros sabe, sólo sabemos que a mitad del concierto la veremos. Koyama es el que está planificando todo. Me causa curiosidad saber que mierda se trae entre manos, pero no quiere decirme absolutamente nada.
El concierto mismo, todos con los ánimos altísimos, yo al menos tratando de aparentarlo. Animamos al público, cantamos. Medio concierto se hace presente y la “Sorpresa” llega con él.
No distingo nada por el humo que sale, sólo una silueta alcanzo a divisar, me es conocida, quiero correr hacia ella, el público grita tengo que contener lo que quiero hacer, pero ya estoy corriendo hacia a ti. Eres tú, tú eres la sorpresa, me detengo un par de metros y empiezo a caminar rumbo a ti.
Me miras y te veo. Estas cantando conmigo, los dos juntos, con  NewS. Me acerco a ti en el interludio, casi al final de este y me apoyo en tu hombro murmurando: “Lo siento”. Es lo único que alcanzo a decirte, pero sé que sonreíste al escucharme, porque posaste tu mano en mi frente y trataste de acariciar mi mejilla con la misma mano. Sin voltear quitaste tu mano y con esa caricia tuya supe que ya no estabas enojado, entonces sonreí  mientras tú cantabas tu parte de la canción, la cual me encantaba escuchar, y cogías mi mano para acercarnos juntos al público cuando tocaba el turno de que cantáramos juntos.
Concluimos luego el concierto y me llevas tras bambalinas, igual que antes, tomados de la mano. Al estar dentro acaricias mi mejilla, te sonrío, tú te acercas más a mí y depositas un dulce beso sobre mis labios de una forma tan dulce…. Te separas lento y me miras notando el sonrojo que se apoderó de mis mejillas y esbozando una sonrisa vuelves a besarme y susurras: “Te Amo, Ryo” y repites el beso, no esperas a que te responda, creo que ya sabes lo que siento, pero aun no me explico… cómo es que lo sabes….
Vamos al parque donde nos conocimos, me tomaste por la cintura frente a los columpios, me apegas a ti, rozando mis labios con los tuyos y preguntas: “¿Por qué lloras, Ryo-chan?”. Te miro, no me había percatado de que lloraba, acaricias mi mejilla y me sonríes, es entonces cuando puedo decirte: “Pi, yo también Te Amo”, sonreíste, yo también lo hice y es que con sólo una caricia tuya puedo dejar de llorar y volver a sonreír para ti.
                                                                                                    Te Amo, Tomohisa Yamashita…
                                                                                                                                               Mi Pi
   Ryo Nishikido            
Bonus:
1.       Sin ti no es lo mismo, disimular tristeza no puedo, no sé como lo hice para estar tanto tiempo sin ti.
2.       No soy el mismo de siempre sin ti, no puedo vivir feliz sin verte, necesito saber si estás bien cantando conmigo. Sonríes. Sé que te gusta estar conmigo.
3.       Te extraño demasiado. Regresa, quiero ir por ti, caminar rumbo a ti, y juntos, tomados de la mano, vamos al parque, quiero… sonreír para ti. Mi Pi.
4.       –Lo siento  -te amo Ryo ¿por qué lloras Ryo-chan? –Pi… yo también te amo… Te amo Yamashita Tomohisa.
5.       Sabes lo que siento y puedo decirlo: Te Amo. Tú también lo puedes decir. Lo haces.
6.       Estoy enamorado de ti, quiero correr hacia ti, ya no estás enojado, creo que nunca lo estuviste, depositas un beso sobre mis labios, me apegas a ti y dejo de llorar.
7.       Coges mi mano, me miras notando mi sonrojo, rosas mis labios, acaricias mi mejilla y me besas.

Empecemos ~

¡Yosh! Empezaremos a subir nuestros fanfics ne? ¡Esperamos que les gusten!
Comenzaremos subiendo uno de una de las integrantes más pequeñas del grupo <3 ! Tephy~ Así que esperamos sean de su agrado :3!


Bye Bye!